La puta me pide que la haga gritar más fuerte papi
Ella se retorcía debajo de mí, con las piernas bien abiertas y el coño chorreando de lo mojada que estaba. La polla de mi papi entraba y salía de su chocho apretado, haciendo que gimiera cada vez más fuerte. Le agarré las tetas mientras la embestía con fuerza, sintiendo cómo su culo rebotaba contra mis bolas. '¡Más duro, papi, hazme gritar más fuerte!', me suplicaba entre jadeos, con la boca abierta y los ojos vidriosos de placer. Le metí los dedos en la boca para que los chupara mientras la follaba en misionero, sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de mi verga. La polla de mi papi era enorme, y ella no podía dejar de gemir cada vez que la penetraba hasta el fondo. El sudor nos cubría a los dos, y el sonido de nuestros cuerpos chocando llenaba la habitación. Cuando por fin me corrí dentro de ella, la puta gritó tan fuerte que pensé que los vecinos nos escucharían. Su coño estaba tan apretado que casi me volví loco de placer, sintiendo cómo su orgasmo la sacudía entera. Al final, los dos quedamos exhaustos, con el cuerpo temblando y el corazón latiendo a mil por hora.