Mi prima política me paga con su coño bien mojado después de ir de compras
Salí de compras con mi prima política, esa chiquita europea de culo respingado y tetas pequeñas que siempre me mira con cara de puta cuando cree que no la veo. Al volver a casa, me dijo que quería agradecerme por ayudarla a cargar las bolsas, pero en vez de dinero, se arrodilló frente a mí y me sacó la polla con sus manitas traviesas. Empezó a chuparme lento, pasando su lengua por el glande mientras gemía como una perra en celo. No pude resistirme y la empujé contra la pared, levantándole el vestido para meterle los dedos en su coño caliente y mojado. Ella gritaba de placer cada vez que le metía más hondo, suculenta y apretada, mientras yo le mordía los pezones duros. La llevé al sofá y la puse a cuatro patas, metiéndole la polla hasta el fondo de su culo virgen, sintiendo cómo se contraía de gusto. La embestí fuerte, escuchando el sonido de su carne golpeando contra la mía, hasta que no aguanté más y le llené el coño con mi leche espesa. Se quedó temblando, con la cara roja y el cuerpo sudado, pero ya sabía que esto no se acabaría ahí.