Sexo prohibido con mi primo en la cama de sus padres
Nunca pensé que terminaría follando con mi primo, pero esa noche todo se salió de control. Llevábamos años coqueteando en secreto, mirándonos con deseo cada vez que nos encontrábamos en las reuniones familiares, pero nunca nos atrevimos a cruzar la línea hasta que una tarde, borrachos y solos en su casa, todo explotó. Él me agarró del culo con fuerza y me empujó contra la pared, su polla ya dura como roca presionando contra mi tanga mojado. Gemí cuando sus dedos se colaron entre mis piernas, sintiendo cómo me abría con avidez, preparándome para su verga gruesa. Me bajó los pantalones de un tirón y me empotró contra el colchón, sus embestidas profundas haciéndome gritar de placer mientras sus pelotas golpeaban mi coño hinchado. El sonido de la carne chocando llenaba la habitación, y cuando me corrió dentro, su leche caliente inundó mi vientre mientras yo me retorcía de gusto. Fue sucio, perverso y adictivo, y ahora no puedo dejar de pensar en repetirlo.