Suruba gay en la isla con un indio hambriento de polla
El olor a sudor y tierra mojada me envolvió cuando los tres mochileros tropezamos con él en medio del bosque. Anthony Albuquerque, con esa sonrisa pícara, fue el primero en desafiar al indio: 'A ver si aguantas lo que traemos'. No tardó en sacarse la polla gruesa y dura, retando al nativo a chupársela. El indio, con ojos de hambre, se arrodilló y empezó a trabajar esa verga con la boca, gemidos ahogados saliendo de su garganta mientras la saliva le resbalaba por la barbilla. Junior Delao no se quedó atrás, empujando su polla entre los labios del indio, que alternaba entre las dos vergas como si no hubiera mañana. La escena se puso más caliente cuando Praeiroidario se acercó por detrás, escupiendo en su mano antes de hundir los dedos en el culo del indio, preparándolo para lo que vendría. '¿Crees que puedes con las tres?', le susurró Anthony al oído mientras le metía la polla hasta las pelotas en el culo apretado. El indio gimió, pero no se quejó, sino que empujó hacia atrás, pidiendo más. Más de 10 minutos de carne sudorosa chocando, pollas entrando y saliendo de bocas y culos, hasta que el indio, con la voz ronca, gruñó: 'Me van a reventar, pero no paren'.