Examen físico gay con el doctor johnny b
Nunca pensé que un examen físico gay pudiera ser tan intenso hasta que vi cómo el doctor Johnny B se tomó su trabajo muy en serio. El joven paciente, un twink musculoso, llegó al consultorio con esa sonrisa pícara que ya delataba sus intenciones. El doctor, con esa polla gruesa que apenas cabía en su bata blanca, no perdió tiempo en empezar el examen. Las manos del galeno recorrían cada músculo del chico mientras le susurraba al oído lo que le iba a hacer. El twink, ya duro como una roca, se dejó caer sobre la camilla y abrió las piernas sin pudor. El doctor Johnny B no se hizo de rogar y hundió su verga hasta el fondo del culo apretado del paciente, arrancándole gemidos que resonaban en todo el consultorio. Cada embestida era más fuerte que la anterior, como si quisiera demostrarle quién mandaba en ese examen físico gay. El chico, con los ojos llenos de lágrimas de placer, se agarraba a los bordes de la camilla mientras el doctor le metía la polla hasta el cuello. No pasó mucho antes de que el twink corriera su leche sobre su propio pecho, pero el doctor no se detuvo, siguiendo empotrándolo hasta que él también se corrió dentro de ese culo bien abierto. Al final, solo quedó el estetoscopio tirado en el suelo, manchado de sudor y semen.