Padre e hijo follando en el baño del gimnasio
El vapor del agua caliente llenaba el baño del gimnasio cuando Carmona entró sin avisar. ¿Te imaginas lo que pasó después? El viejo lo miró con esa sonrisa de 'sabes que esto va a pasar', y antes de que pudiera reaccionar, ya tenía la mano en su polla dura. '¿Padre e hijo follando? Vamos a ver quién aguanta más', me susurró mientras me empujaba contra la pared. La verga de Carmona era gruesa, de esas que te hacen gemir antes de que te la metan, y cuando por fin la sentí entrar, supe que no iba a salir de ahí sin que me reventaran el culo. El viejo no se quedó atrás, con esa polla de veterano que sabe exactamente cómo hacerte rogar. '¿Así que te gusta que te rompan el culo, mocoso?', me preguntó mientras me empotraba contra los azulejos. Las manos de Carmona me sujetaban las caderas con fuerza, clavándome esa verga hasta hacerme ver estrellas, y el viejo no perdía detalle, con la polla en mi boca, obligándome a chupar hasta el último centímetro. ¿Padre e hijo follando? Esto era más que eso, era una pelea por ver quién me dejaba más roto. Cuando Carmona me dio la vuelta y me metió la polla por el culo de una estocada, supe que había perdido la apuesta. El viejo se rio mientras me corría en la boca, y Carmona no se quedó atrás, llenándome el culo de lechada hasta que ya no pude más.