Macho dominador me rompe y me deja lleno de leche
"Ahora vas a sentir lo que es un hombre de verdad", me susurró Aquele Ton mientras me empujaba contra la pared. No sabía que un cuerpo tan musculoso pudiera moverse con tanta precisión, pero sus manos tatuadas me agarraron el culo como si fuera suyo. El macho dominador me rompe sin avisar, y yo solo puedo gemir cuando su polla dura me abre como si fuera la primera vez. Me encanta cómo me mira cuando me doy cuenta de que su verga es más grande de lo que esperaba, y cómo se ríe cuando mis piernas tiemblan. "¿Te gusta ser mi puto?", me pregunta mientras me empotra contra el suelo, su abdomen marcado chocando contra mi espalda. No puedo responder, solo gimo cuando me llena de leche caliente, sintiendo cada chorro en la cara como un castigo. Joao Alves observa desde el lado, mordiéndose el labio al ver cómo me convierto en el juguete de su compañero. Al final, es él quien me limpia con la boca, lamiendo cada gota como si fuera su premio.