Negro musculoso empotrando en casa abandonada
Me encanta cuando encuentro un lugar donde nadie puede interrumpirnos, y esta casa abandonada fue perfecta para que Brody Richardson, ese negro musculoso empotrando, me diera lo que tanto deseaba. Desde que entró, supe que esa polla gruesa y dura iba a destrozarme el culo. Me agarró contra la pared, sus manos fuertes en mi cintura mientras me penetraba sin piedad. Cada embestida hacía que mi cuerpo temblara, sus músculos marcados brillando con el sudor mientras me follaba con esa fuerza animal que solo un tipo como él tiene. El sonido de nuestros cuerpos chocando resonaba en las paredes vacías, y aunque estábamos solos, el riesgo de que alguien pasara por ahí hacía que cada gemido fuera más intenso. Brody no se detuvo, cambiando de posición para hundirse más profundo, sus pelotas golpeando mi culo cada vez que me empotraba. Sentí cómo su polla se hinchaba dentro de mí, listo para correrse, y cuando lo hizo, fue como un torrente caliente que me llenó hasta rebosar. Al final, solo quedamos los dos, temblando, pero con la satisfacción de haber vivido algo prohibido y salvaje.