Twink follado por hetero y gemidos ahogados
El baño del gimnasio era el único lugar donde podíamos encontrarnos sin llamar la atención, pero el riesgo de que alguien entrara en cualquier momento hacía que cada gemido de Putao Cadelinha se volviera más intenso. Yo, un tipo hetero que nunca había probado algo así, sentí cómo su culo apretado se cerraba alrededor de mi polla mientras él se mordía los labios para no gritar. Sus nalgas redondas temblaban cada vez que lo empotraba contra el lavabo, el sonido de sus cachetes chocando con mis pelotas resonaba en las paredes. Putao Karioca nos había dicho que ese baño era seguro, pero cada crujido de la puerta nos hacía contener la respiración. Él se agachó para lamerme los huevos con esa boca que parecía hecha para chupar pollas, y yo no pude evitar agarrarle el pelo mientras le metía la verga hasta el fondo de su garganta. Sus ojos se llenaron de lágrimas cuando le di un golpe seco, pero eso solo me excitó más. El sudor nos resbalaba por la espalda mientras lo giraba para hundirme en su culo otra vez, sintiendo cómo se apretaba alrededor de mi polla como si no quisiera soltarme. Cuando me corrí dentro de él, sus gemidos se volvieron más fuertes, y tuve que taparle la boca para que nadie escuchara. La próxima vez será en el vestuario, donde el riesgo será aún mayor.