Negro musculoso exhibiendo en casa de dub viejo
La habitación olía a madera antigua y sudor fresco cuando entré con mi ropa ajustada pegada al cuerpo. Sabía que Brody Richardson no iba a aguantar mucho viéndome mover el culo frente a él, pero me encanta provocar. Me puse las mallas más ajustadas que encontré, esas que marcan cada músculo de mis piernas y el bulto de mi polla dura. Él ya me miraba con hambre, pero yo seguía bailando lento, rozando su hombro cada vez que pasaba. Le mandé un audio antes de llegar, solo para calentarlo: «¿Vas a aguantar sin tocarme?» Claro que no. Cuando por fin me agarró, fue para hundirme los dedos en el culo mientras me empujaba contra la pared. Su boca en mi cuello, sus manos abriendo mis pantalones. «Te gusta jugar, ¿eh?» gruñó antes de escupirme la polla y tragársela entera. Me corrí en su garganta con un gemido, pero él no paró ahí. Me dio la vuelta y me empotró contra el suelo, sus embestidas haciendo temblar la casa vieja. El ritmo del dub se mezclaba con nuestros jadeos hasta que ya no pude más. Me corrí otra vez, esta vez en su mano, mientras él seguía follándome sin piedad.