Kazuma y Nerimaki follando como putas en el anime
Kazuma siempre supo que esa maldita bruja de Nerimaki era la peor tentación del barrio, pero nunca imaginó que terminaría con la polla enterrada hasta los cojones en ese coño que lo miraba con descaro cada vez que pasaba frente a su casa. La muy zorra llevaba días rozándose contra él con esos labios carnosos que le rogaban a gritos que la empotrara contra la pared más cercana, y hoy por fin se hartó de fingir que no le importaba. Con un empujón la tiró sobre el sofá del salón y le arrancó la falda de un tirón, dejando al descubierto un tanga negro empapado que delataba lo caliente que estaba su conejito. Nerimaki, sin perder un segundo, se lamió los labios mientras se retorcía de placer al sentir cómo él le mordisqueaba el cuello con saña, sus dedos hundiéndose en ese culo prieto que tanto le gustaba azotar. Kazuma no pudo aguantar más y le bajó el tanga de un golpe, exponiendo unos labios rosados y brillantes que pedían a gritos que los lamiera, los chupara hasta dejarlos rojos y después la embistiera hasta hacerla gritar. Ella, más que dispuesta, se agarraba del respaldo del sofá mientras él le metía dos dedos dentro con fuerza, sintiendo cómo su coño se contraía desesperado por recibir algo más grande, algo que solo él podía darle. Con un gruñido animal, Kazuma se sacó la polla dura como una roca y se la restregó por toda su raja, mojando su verga de los jugos que ya le resbalaban por los muslos, antes de empalarla de una sola embestida que hizo que ambos soltaran un gemido gutural. Nerimaki, con las uñas clavadas en el cuero del sofá, chilló como una perra en celo mientras él la penetraba sin piedad, sus pelotas golpeando contra su clítoris hinchado con cada movimiento de cadera. Kazuma le agarró de los pelos para obligarla a mirarlo mientras la embestía como un animal, sus tetas rebotando al ritmo de los golpes profundos que le dejaban el coño completamente destrozado de tanto gozar. Cuando sintió que ella estaba a punto de correrse, aceleró el ritmo hasta que Nerimaki se corrió con un alarido, su coño apretando la polla como un torno mientras el semen le llenaba las entrañas sin piedad, dejándola temblorosa y completamente satisfecha bajo su cuerpo