Lisanna de rezero se corre con polla de subaru
Desde que la vio por primera vez en el mundo virtual, Subaru no podía sacarse de la cabeza el coño prieto de Lisanna ni sus gemidos ahogados cada vez que la imaginaba chupándole la verga hasta dejarla bien babosa. Esa noche la invitó a una fiesta en el bosque digital, prometiendo que le enseñaría cosas que ningún programa de inteligencia artificial podría replicar. Al llegar, ella ya estaba con el tanga empapado, los pezones duros como piedras y la mirada llena de lujuria, mientras él se desnudaba frente al monitor mostrando una polla gruesa y venosa que la hizo babear sin control. Sin perder tiempo, Lisanna se arrodilló en el suelo, le lamió la punta con la lengua bien afuera y se la tragó entera hasta que él le agarró la cabeza para empotrarle la garganta sin piedad. Ella jadeó con la boca llena, los ojos llorosos pero sin soltar ni un milímetro, mientras con una mano se tocaba el clítoris hinchado y con la otra se agarraba las tetas para apretarlas hasta hacerle soltar un gruñido de placer. Subaru, loco de deseo, la levantó en vilo y la empotró contra el primer árbol que encontró, levantándole el vestido holográfico para clavarle la verga hasta lo más profundo sin importarle los raspones en su culo perfecto. Lisanna gritó como una perra en celo, sintiendo cómo la polla le abría el coño hasta el fondo, con cada embestida haciendo que sus jugos resbalaran por sus muslos y salpicaran el suelo virtual. Él la embestía con furia, cada golpe le sacaba un gemido gutural, y cuando sintió que ella se contraía alrededor de su miembro como si fuera a ahogarlo, supo que se venía. En un último empellón bestial, la llenó de leche caliente hasta que el coño le chorreó por las piernas, mientras Lisanna se corría en espasmos, mordiéndole el hombro para no gritar como una loca y que los demás no supieran lo que estaban haciendo. Los dos quedaron jadeando, la ropa holográfica hecha trizas, ella con el coño completamente baboso y él con la verga aún dura, listo para darle más si no fuera porque Lisanna lo empujó contra el suelo y se subió encima para cabalgarlo como una yegua desbocada hasta que los dos explotaron en un orgasmo simultáneo que hizo vibrar hasta los píxeles del escenario.