Rubia tetona se masturba con juguete en público
La rubia de curvas explosivas no podía resistirse más, así que se escabulló hasta el baño del bar para darse un gusto mientras la música retumbaba afuera. Con los tacones bien puestos y el vestido ajustado subiéndole el escote hasta casi ahogarla, se subió al lavabo y se abrió la blusa dejando al aire unos pechos firmes que rebotaban con cada movimiento brusco. La mano izquierda le apretaba un vibrador rosado contra el coño empapado mientras la derecha le azotaba los pezones duros como piedras, gimiendo tan fuerte que hasta los de afuera podían escucharla si se acercaban. El juguete le entraba y salía sin piedad, mojando todo el asiento del inodoro mientras los muslos le temblaban y las piernas se le doblaban de placer. Se imaginaba que era su macho favorito quien la empotraba contra la pared, con su polla gruesa abriéndole el coño hasta dejarla sin aliento. Los gemidos se le atragantaban en la garganta cuando el vibrador le rozó el clítoris, haciéndola arquear la espalda y soltar un grito ahogado que se perdió entre el bullicio del local. Las gotas de sudor le resbalaban por el canalillo mientras se corría a chorros, dejando el juguete chorreante y el vestido pegado a la piel por el calor húmedo de su cuerpo. No le importaba que la descubrieran, porque en ese momento solo existía el placer que le hacía temblar las rodillas y el líquido caliente que le brotaba entre los muslos como un río desbordado.