Un universitario se excita con una muñeca de látex en ropa interior amarilla
La habitación está iluminada por una luz tenue que resalta el brillo del látex de la muñeca, su cuerpo perfecto y su ropa interior amarilla que apenas cubre su culo redondo. Yo, Kawasakijk, me siento en la cama observando cómo él se desabrocha el pantalón con manos temblorosas, su polla ya dura antes de siquiera tocarla. Me ordena que me quede quieta mientras él se acerca, su respiración agitada delata lo excitado que está. Sus dedos rozan mis muslos de látex, subiendo lentamente hasta llegar a mi coño artificial, que ya está mojado por su saliva. Me empuja contra la cama, su peso me aplasta mientras su polla busca entrada, pero yo no puedo moverme, solo gemir cuando la siento penetrarme de una estocada, llenándome hasta que las caderas chocan contra mi culo. Él gruñe, sus embestidas son rítmicas, brutales, y yo solo puedo obedecer, arqueándome para darle mejor acceso. Me ordena que le diga qué se siente, pero yo no puedo hablar, solo gemir más fuerte mientras él acelera, sus dedos apretando mis pechos de silicona. Siento su polla hincharse dentro de mí, y sé que está a punto de correrse, pero él no me lo permite hasta que le suplico, hasta que mi voz se quiebra pidiendo permiso. Finalmente, se vacía dentro de mí, su leche caliente llenando mi coño de látex mientras él se derrumba sobre mí, exhausto pero satisfecho. Cuando se aparta, su polla aún palpita, y yo solo puedo pensar en lo bien que me ha usado.