Twink masturbándose en casa con una verga monstruosa
La luz del atardecer entra por la ventana mientras me escondo en mi habitación, sabiendo que en cualquier momento alguien podría abrir la puerta y pillarme con la polla en la mano. Twink masturbándose en casa es lo que soy ahora, con esta verga monstruosa que no para de crecer entre mis dedos. Evgeny Twink, ese es mi nombre, y hoy no aguanto más, necesito correrme ya. Me desabrocho los pantalones y saco mi polla, gruesa y palpitante, mientras escucho los pasos de mi familia afuera. Me agarro fuerte, sintiendo cómo la piel se estira sobre el glande, y empiezo a mover la mano con urgencia. Cada gemido lo ahogo contra la almohada, pero no puedo evitar que se me escape algún quejido cuando la punta se pone morada. La verga me pesa, larga y dura, y la mano no es suficiente, así que me pongo de lado y la meto entre las piernas, imaginando que es otro chico quien me la chupa. Twink masturbándose en casa con esta polla gigante, qué puto placer. Los dedos se me resbalan con el pre-cum, y el sonido húmedo me pone más cachondo. Me corro cerca, lo siento en los huevos, y cuando por fin exploto, la leche sale a chorros, manchando el suelo y mi estómago. La puerta cruje y me quedo quieto, con la polla aún escupiendo los últimos espasmos, mientras alguien susurra desde el pasillo: '¿Qué haces ahí adentro, puto?'.