Masa relax termina en un anal salvaje con ese culo de infarto
Lo primero que notas es el olor a sudor de él después de la sesión, mezclado con el aroma del aceite de masaje que se te pega en las manos mientras lo frotas. Pero tú no estás ahí para relajarlo, ¿verdad? La venganza te quema más que el deseo, y cuando Guga Moreno se gira y te mira con esa sonrisa de cabrón, sabes que esto no será un simple masaje. Te agarras su polla dura como si quisieras partirla en dos, sintiendo cómo se estremece cuando la lames desde los huevos hasta la punta, dejando un hilo de saliva brillante. Él gime y te agarra del pelo, pero tú no te detienes: le chupas hasta que la tiene tan mojada que resbala entre tus dedos. Cuando por fin decides empotrárselo en el culo, él grita como un puto, pero tú no te apiadas. Lo montas a horcajadas, sintiendo cómo su culo apretado te aprieta la verga como un puño, y lo cabalgas sin piedad, agarrándole las nalgas para que no escape. Oyes los sonidos húmedos de tu polla entrando y saliendo, los gemidos ahogados de él cuando le das de lleno en el punto Correcto. Te corres dentro con un gruñido, sintiendo cómo tu leche le llena el culo mientras él se convulsiona debajo de ti. Cuando te levantas, ves la mancha blanca en su ropa interior, tirada en el suelo junto al aceite derramado.