Tetonas y culonas follando en un cuarteto salvaje
Barbara no podía creer lo que veía cuando las tetonas y culonas se acercaron a mí, sus curvas marcando cada movimiento. Yo, con mi polla ya dura, las invité a probarla, y no dudaron en rodearme. La primera se arrodilló y empezó a chuparme con una habilidad que me hizo gemir, mientras la otra me agarraba el culo y me susurraba lo que quería hacerme. Cuando Barbara vio lo grande que era mi verga, sus ojos se abrieron y no pudo evitar tocarse el coño, ya mojado. Las tetonas y culonas se turnaron para montarme, sus culos rebotando contra mis muslos mientras yo las empotraba sin piedad. La morena, con sus tetas gigantes, se corrió primero, gritando como loca cuando le metí los dedos en el culo. La rubia, más traviesa, me pidió que la llenara de leche, y yo, sin pensarlo, le disparé dentro hasta que se le salía por las piernas. Barbara, que no se quedó atrás, se metió mi polla en la boca para limpiarla, pero terminó tragándose todo lo que le sobró. "Esto no se acaba aquí, perra", le dije mientras le agarraba del pelo para otra ronda.