Negras provocando desempleados en la cocina caliente
La cocina estaba llena de vapor y el olor a comida barata cuando ella entró con ese vestido ajustado que apenas le tapaba el culo. Sabía que los desempleados del barrio estaban ahí, mirándola con hambre, y se acercó a la nevera como si no pasara nada. Te vas a poner duro cuando veas cómo se agachó a buscar algo, dejando que el vestido se le subiera hasta mostrar ese tanga diminuto. Uno de ellos no aguantó más y la agarró por la cintura, empujándola contra la mesa mientras le metía la mano por debajo del vestido. Ella solo se rio, pero cuando sintió esos dedos gruesos rozándole el coño mojado, dejó escapar un gemido. El otro se acercó por detrás, bajándole el vestido de un tirón para chuparle los pezones mientras el primero le metía dos dedos de golpe. Vas a ver cómo se retuerce cuando el segundo se baja el pantalón y le clava la polla hasta hacerle tocar el cuello del útero, sin darle tiempo a respirar. Los gemidos se mezclaban con el sonido de la carne chocando, y ella, que empezó todo, ahora solo podía aferrarse a la mesa mientras le corrían por dentro. Al final, el vestido quedó tirado en el suelo, manchado de sudor y algo más.