Sacerdote folla a joven en la sacristía con riesgo de ser pillados
"Cállate o nos van a escuchar", susurra el sacerdote mientras empuja a Gage Palmer contra la pared de la sacristía. El joven gemía con la polla dura dentro de esos pantalones ajustados, y el cura no pudo esperar más para desabrocharle el cinturón. Te vas a poner durísimo cuando veas cómo ese hombre de Dios se arrodilla para chupar esa verga joven con devoción, como si fuera un acto sagrado. El riesgo de que alguien entre en cualquier momento hace que cada caricia sea más intensa, cada gemido más contenido. Gage se muerde el labio cuando el sacerdote le mete los dedos en el culo, preparándolo para esa polla gruesa que no tarda en entrarle hasta las pelotas. Vas a ver cómo el cura le levanta las piernas y lo empotra contra el confesonario, con los crujidos de la madera mezclándose con los jadeos ahogados. "Más fuerte, padre, que nadie nos va a oír", murmura Gage mientras siente esa verga dura destrozándole el culo sin piedad. La sacristía huele a sudor y a pecado, y cada embestida hace que los santos de las paredes parezcan juzgarles. El sacerdote folla a joven con una furia que no parece muy cristiana, agarrándole las caderas para clavársela entera de golpe. Gage gime en silencio, con los ojos en blanco, sintiendo cómo esa polla le rellena el culo hasta el límite. El cura le tapa la boca con una mano cuando siente que va a correrse, y Gage se corre primero, manchando el suelo de la iglesia con su leche mientras el sacerdote le vacía dentro sin condón.