Lika se moja entera mientras se toca como una perra
La habitación estaba a oscuras, solo iluminada por el brillo de la pantalla del teléfono que Lika sostenía entre sus piernas abiertas. Sabía que no debía hacerlo, que su novio estaba en la otra habitación, pero el deseo prohibido le quemaba entre las piernas. Con los dedos temblorosos, se abrió el coño con una mano mientras la otra se hundía en su humedad, deslizándose hasta que los nudillos desaparecieron dentro. Los gemidos le salían ahogados, mordiéndose el labio para no hacer ruido, pero el placer era demasiado intenso. Sentía cómo su coño se contraía alrededor de sus dedos, cada vez más rápido, más profundo, hasta que el orgasmo la sacudió entera. El líquido caliente le brotó entre los muslos, empapando las sábanas y el suelo, pero no podía parar. Sabía que estaba mal, que si la descubrían sería un escándalo, pero el morbo de ser pillada la excitaba aún más. Cuando por fin se corrió, el cuerpo le temblaba y la respiración era agitada, pero lo peor era la mirada de su novio desde la puerta, con los ojos llenos de furia y algo más... algo que no podía nombrar. La escena duró más de 11 minutos, pero a él le bastó un segundo para entenderlo todo.