Follando con puta en brookhaven hasta que no aguanta más
Al caer la noche en Brookhaven, la apuesta estaba hecha: ella juró que él no aguantaría ni cinco minutos con su coño apretado. Pero apenas la puta se inclinó sobre el sofá, mostrando ese culo redondo y mojado, él le agarró las caderas y la empotró de una estocada. Los gemidos se mezclaron con el sonido de los cuerpos chocando, mientras ella reía entre dientes y le decía que eso no era nada. La competencia se volvió más intensa cuando él la volteó y la sentó sobre su polla, sintiendo cómo sus tetas rebotaban con cada movimiento. Ella lo desafió a correrse primero, pero él le agarró el pelo y la folló tan fuerte que sus gritos resonaron en la habitación. La puta movía las caderas como si quisiera sacarle el alma, hasta que él la empujó contra la pared y la penetró con furia, sintiendo cómo su coño se cerraba alrededor de su verga. La humedad entre sus piernas era evidente, y cada vez que él la levantaba para clavarla más profundo, ella gemía más alto. La apuesta se olvidó cuando el placer los dominó, y él la llenó de lechada hasta que sus piernas temblaron.