La mesera no para de pensar en mi polla gruesa
Esa noche en el bar, cuando te vio mirarla con esos ojos de deseo, supo que no iba a dejarte ir sin probarte. Imagínate que te acercas a la barra, donde ella está sirviendo tragos con esa sonrisa pícara, y te vas a poner durísimo cuando note cómo la miras fijamente. Sus tetas rebotando bajo el uniforme ajustado, el culo apretado que se marca cada vez que se inclina, y esa mirada de puta que te dice que ya está mojada. Te vas a reír cuando te susurre al oído que su ex novio, Mr. Savages, no la hacía gemir como tú. Vas a ver cómo se baja la tanga y se sienta sobre tu regazo, frotándose contra tu polla dura mientras te chupa el cuello. En más de 11 minutos de escena, vas a sentir cómo te clava las uñas en la espalda mientras te monta, gimiendo cada vez que la embistes hasta las pelotas. Te va a encantar cómo grita cuando te corre dentro, temblando de placer. La próxima vez, vas a ver qué pasa cuando su ex se entere de lo bien que te la follaste.