Masturbando al aire libre mientras toma tereré
El sol pegaba fuerte en el patio trasero, el tereré frío en mi mano y la sombra de los árboles dándome un respiro. ¿Te imaginas cómo se siente masturbando al aire libre con el viento acariciando tu piel? Él me retó a ver si podía resistir sin gemir mientras me tocaba, pero apenas sus dedos rozaron mi coño mojado, supe que iba a perder. Me recosté en la hamaca, las piernas abiertas, y empecé a masturbarme despacio, sintiendo cómo cada roce me acercaba más al borde. Él se agachó y metió la lengua donde mis dedos acababan de estar, lamiendo mi clítoris con esa precisión que me hace enloquecer. ¿Quieres saber cómo terminó? Con su polla dura en mi boca, chupándola hasta que me corrí con un grito que ahogó el sonido de los pájaros. '¿Ves? Sabía que no podrías aguantar', me susurró al oído mientras me llenaba la boca de su leche.