Facial en rubia caliente que no para de gemir
La luz dorada de la tarde entra por la ventana mientras el aire huele a sudor y lujuria. Jenny Simpson, con esa sonrisa de desafío, te mira fijamente mientras se desabrocha el sostén. '¿Crees que puedes hacerme gritar?', susurra, y tú aceptas el reto sin pensarlo. En menos de un minuto, ya estás hundido en su coño mojado, sintiendo cómo se aprieta alrededor de tu polla como un guante. La rubia se arquea, gimiendo fuerte cada vez que la empotras contra el sofá, sus tetas naturales rebotando con cada embestida. 'Más duro, cabrón', te exige, y tú se lo das, cambiando de postura para hundirte en su culo mientras ella se agarra a los cojines. Diez minutos de escena en los que no hay tregua: la chupas, la montas a cuatro patas, la sientas cabalgando tu verga en reversa, todo mientras su coño no deja de gotear. Cuando por fin te corres, es en su cara, pintando sus labios y mejillas con gruesos chorros de semen. Jenny se lame los labios, satisfecha, pero tú sabes que esta revuelta apenas empieza. 'La próxima vez te haré llorar', le adviertes, y ella solo ríe, sabiendo que volverá por más.