Rubia traga semen como una campeona en casa
Kelly, esa rubia insaciable, te voy a contar cómo llevaba días mirándome con esos ojos de hambre cada vez que mi marido no estaba. Sabía que quería mi verga en su boca, tragando cada gota de mi leche como una buena puta. Hoy por fin se armó de valor y se arrodilló frente a mí, desabrochándome el pantalón con manos temblorosas. Cuando sacó mi polla dura, sus labios se humedecieron al instante. No perdió tiempo en envolverla con su lengua caliente, moviendo la cabeza como si fuera su comida favorita. Shawn, mi marido, no podía creer lo que veía desde el sofá, con la boca abierta mientras ella me trabajaba la verga con esa técnica de experta. Cada vez que la empujaba más adentro, Kelly gemía con la boca llena, sus ojos llorosos pero fijos en los míos, desafiándome a correrme. Y cuando por fin no pude aguantar más, le llené la garganta de semen espeso, sintiendo cómo se lo tragaba todo sin pestañear. Shawn se quedó sin palabras, con la polla dura en el pantalón, preguntándose cómo su esposa se había convertido en una tragaleche profesional.