La rubia ardiente se monta una polla monstruosa y se baña en leche
Lucía llevaba días mirándote con esos ojos verdes, mordiéndose el labio cada vez que pasabas cerca, y ahora que por fin te tiene frente a ella, no aguanta más. Imagínate que te agarra la polla con sus manos pequeñas y la guía hacia su coño mojado, gimiendo cuando la punta roza su clítoris hinchado. Vas a ver cómo se sienta a horcajadas sobre ti, con sus tetas grandes rebotando mientras te monta, apretando los muslos alrededor de tus caderas para sentirte más adentro. Te vas a poner durísimo cuando empiece a gemir más fuerte, moviendo las caderas en círculos para que la polla le roce justo donde más lo necesita. Las paredes de su coño se contraen alrededor de tu verga, chorreando de lo excitada que está, y cuando por fin te corras, va a ser un chorro tan grande que le va a cubrir el vientre entero. Ella se va a reír, limpiándose la leche de los pezones con los dedos y mirándote con esa sonrisa pícara. '¿Ves lo que me haces?' te va a decir, pasando la lengua por sus labios antes de chuparte otra vez.