Verificación con polla negra que casi nos pillan
El pasillo de la oficina estaba vacío cuando la vi entrar al cuarto de suministros, su falda ajustada marcando ese culo redondo que me tenía loco desde hace meses. No perdí tiempo en cerrar la puerta con llave, pero el sonido de sus tacones resonó demasiado fuerte en el silencio del edificio. Le bajé las bragas con los dientes mientras ella miraba hacia la puerta, mordiéndose el labio para ahogar sus gemidos. Mi polla negra entraba y salía de su coño apretado, mojado como nunca, mientras ella se agarraba a los estantes para no caer. Cada vez que aceleraba el ritmo, sus muslos temblaban y sus uñas se clavaban en mi espalda, dejando marcas rojas que ardían con cada embestida. Escuchamos pasos en el pasillo y nos quedamos quietos, conteniendo la respiración, pero el peligro solo nos excitó más. Volví a empujar con fuerza, sintiendo cómo su coño se cerraba alrededor de mi verga, hasta que no pude aguantar más y me corrí dentro de ella, llenándola entera. Cuando salimos, su falda estaba arrugada y una mancha húmeda se notaba en su ropa interior.