Tsukasa Hirata chupa polla como una perra obediente
Tsukasa Hirata no podía resistirse a la orden de arrodillarse y abrir bien la boca. Sentía la polla dura rozando sus labios, y al primer contacto, un escalofrío le recorrió la espalda. 'Chúpala bien, puta', le susurró Reina Tachibana mientras le agarraba el pelo, y ella obedeció sin dudar, metiéndosela hasta las pelotas de una sola vez. El sabor salado la excitaba, y cada vez que la sacaba para respirar, Reina le apretaba más la cabeza hacia abajo, ahogándola un poco. 'No te atrevas a parar', gruñó, y Tsukasa gimió con la polla enterrada en su garganta, las lágrimas cayéndole por las mejillas. En más de 15 minutos de escena, Reina la usó como su juguete personal, follándole la boca con embestidas profundas mientras ella se tocaba el coño mojado, desesperada por correrse. '¿Quieres que te deje irte?', preguntó Reina con una sonrisa burlona, y Tsukasa asintió frenéticamente, pero Reina solo se rió y le empujó la cabeza más fuerte. 'Pide permiso, perra'.