Mani The Muse se traga la polla enorme en un facial explosivo
“¿Así que quieres jugar? Ya verás lo que pasa cuando te la clavo hasta las pelotas”. Mani The Muse mira con complicidad a su pareja, sabiendo que lo ha estado provocando toda la tarde: fotos húmedas que mandó, rozando su culo contra él sin querer (o sí) en el sofá, mordiéndose el labio mientras lo miraba con esos ojos de puta que sabe lo que quiere. Ahora la tiene de rodillas, con esa boca carnosa abierta hasta el límite, la verga gruesa entrando y saliendo con fuerza, golpeando su garganta mientras ella gime ahogada, las lágrimas cayendo por la tensión. Él la agarra del pelo, tirando hacia atrás para ver cómo se le escapa la baba, cómo la saliva le cubre los labios hinchados, cómo la polla brilla de lo mojada que la tiene. Mani no puede respirar bien, pero no quiere que pare: le encanta sentirse llena, le encanta que la usen así, que la traten como una perra que solo sirve para esto. Cuando él gruñe, ella sabe que va a venirse, y abre la boca bien grande, lista para tragarse cada gota. Al primer chorro, lo siente caliente en la lengua, espeso, abundante, llenándole la boca hasta que rebosa, chorreando por su mentón mientras él sigue disparando, marcándola como lo que es: su puta. “¿Ves? Te dije que no podrías aguantarte”, susurra ella, pasando la lengua por los restos que tenía en los labios, retándole con la mirada. Él solo sonríe, satisfecho, sabiendo que esto no ha terminado.