Exes follando a escondidas en la cocina de noche
La luz tenue de la cocina apenas iluminaba el mármol frío mientras ella se apoyaba en la encimera, sus dedos temblorosos desabrochando mi cinturón. Sabía que estábamos haciendo algo mal, pero el calor de su aliento en mi cuello me quemaba más que la culpa. 'exes follando a escondidas' nunca había sonado tan excitante como en ese momento, con su falda arrugada y mis manos ya bajo su ropa. La primera vez que la empujé contra la mesa, su gemido se ahogó en mi boca mientras le levantaba la blusa para chuparle los pezones duros. No tardé en arrodillarme, hundiendo la cara entre sus muslos para lamerle el coño mojado, saboreando cómo se retorcía contra mi lengua. 'Nos van a pillar', susurró, pero eso solo hizo que me pusiera más duro. La levanté en vilo, sentándola en el borde del fregadero mientras me desabrochaba los pantalones. Cuando le metí la polla de golpe, sus uñas se clavaron en mis hombros y sus piernas me apretaron como si quisiera fundirse conmigo. 'Exes follando a escondidas' se convirtió en nuestra excusa para cada embestida, cada vez que sus caderas chocaban contra las mías con un sonido húmedo. El clímax nos pilló en silencio, mordiéndonos los labios para no gritar, hasta que al final fue ella quien se derrumbó contra mí, con las piernas aún temblando y un hilo de saliva colgándole de la comisura.