Selina Bentz castigada por el oficial con su polla enorme
El sonido de las esposas al cerrarse en mis muñecas me hizo temblar, pero no de miedo, sino de rabia. Ese maldito oficial Juan Largo me había pillado robando y ahora quería cobrarse su venganza. Me empujó contra la pared, sus manos ásperas recorriendo mi cuerpo mientras me susurraba al oído: 'Ahora vas a aprender lo que pasa con las ladronas como tú'. Mi coño ya estaba mojado, traicionándome, pero no iba a dejar que lo notara. Cuando me obligó a arrodillarme y sacó esa polla gruesa, casi me ahogo al meterla hasta el fondo de mi garganta. La saliva se me escapaba mientras la chupaba con furia, imaginando que era el culo de mi ex el que estaba empalando. Él me agarró del pelo y me hizo girar, empujándome contra la mesa para empotrarme en doggy. Cada embestida me hacía gemir más fuerte, sintiendo cómo su verga me abría de par en par. Cuando me dio la vuelta y me penetró en cowgirl, mis tetas rebotaban con cada movimiento. Juan Largo me miraba con esa sonrisa de triunfo mientras me corría dentro, marcándome como suya. Al terminar, su semen goteaba por mis muslos y su uniforme estaba arrugado en el suelo.