Paizao Dotado rompe el culo de un blanco con su polla negra
‘¿Vas a dejar que te parta el culo con esta verga o qué?’. Así me lo dijo Dorn mientras me agarraba las nalgas con sus manos gruesas, apretando hasta que gemí. Yo ya llevaba horas provocándolo, mandándole fotos de mi culo en tanga, rozándome contra él cada vez que pasábamos cerca, hasta que no pudo aguantar más. Cuando por fin me tiró sobre la cama, su polla negra y gruesa brillaba de saliva, y yo ya estaba temblando, el agujero del culo tan apretado que dolía solo de pensarlo. Pero no me importó cuando me la metió de una estocada, hasta que sentí sus pelotas chocar contra mi piel. Grité, pero él no se detuvo, empujando más fuerte, más rápido, hasta que el sudor nos empapó a los dos. Cada vez que me penetraba, sus gemidos se mezclaban con los míos, y cuando por fin se corrió dentro de mí, sentí su leche caliente llenarme entero. Ahora solo queda el escozor en mi culo y la mancha húmeda en las sábanas.