Arty Boer y Davis Dixon me destrozaron el culo con sus vergas duras
—'No sé si aguanto esto, es demasiado grande'— le dije a Arty Boer mientras Davis Dixon me agarraba las caderas y empujaba su polla gruesa contra mi culo apretado. No era la primera vez que me follaban duro, pero estos dos tenían algo distinto: sus tatuajes brillaban con el sudor mientras sus vergas entraban y salían de mi agujero como si fuera su juguete personal. Davis gruñó cuando su polla golpeó algo dentro de mí que nunca había sentido antes, una presión que me hizo gemir sin control. Arty Boer no se quedó atrás, chupando mis pezones mientras su mano bajaba para frotar mi clítoris hinchado. Sentía cada vena de sus vergas, cada movimiento de sus caderas, y cuando Davis me dio la vuelta para empotrarme contra la pared, su polla entró tan profundo que creí que me partiría en dos. Mis gritos se mezclaban con sus jadeos, y cuando Arty Boer me levantó y me sentó sobre su verga, el peso de mi cuerpo hizo que su polla llegara hasta donde nunca antes. El placer era tan intenso que mis muslos temblaban, y cuando Davis Dixon se corrió dentro de mí, su leche caliente llenó mi culo mientras Arty Boer me mordía el cuello. Al final, los tres estábamos cubiertos de sudor y semen, pero yo ya sabía una cosa: la próxima vez, voy a exigir que me rompan el culo con sus pollas aún más fuerte.