Desperté con el boy masturbándose a mi lado y le metí la verga
El boy se despertó duro, con la polla bien gorda y caliente, y no pudo resistirse a tocarse mientras yo dormía. Cuando abrí los ojos, lo vi con la mano moviéndose rápido, gimiendo bajito, y no aguanté más: me levanté, le agarré el culo firme y le metí la verga hasta el fondo sin avisar. El boy gritó, pero no de dolor, sino de placer, porque le encanta que lo empotren así, bien duro, mientras le chupan el cuello y le aprietan las tetas. Le di por atrás, sintiendo cómo su culo apretado me envolvía la polla, mientras él se agarraba de las sábanas y gemía como una puta. Le corrí toda la leche en el culo, llenándolo hasta que se le escapó por los muslos, y él se quedó temblando, con la boca abierta y los ojos vidriosos. Después, me bajé y le chupé la verga otra vez, hasta que se corrió en mi cara, dejando todo pegajoso y caliente. Nos quedamos así, jadeando, con el cuerpo sudado y el olor a sexo en el aire, sabiendo que esto no iba a ser la última vez.