Olóshoboyfriend le da una follada épica a la vecina dulce y de nalgas suaves
Olóshoboyfriend me tenía con la temperatura a mil desde hacía días, cada vez que nos cruzábamos en el pasillo sus miradas me quemaban, sus manos rozándome "por accidente" me volvían loca. Yo ya no aguantaba más con mis bragas mojadas, su polla negra bien gruesa me tenía imaginando escenas prohibidas. Hoy se rompió el control: me empotró contra la pared de la cocina, sus dedos me abrieron el coño como un relámpago. Lo chupé hasta que su verga latía, sintiendo su calor en mi lengua. Luego me monté encima de él, sintiendo cómo su miembro entraba hasta hacerme gemir, mis tetas rebotando con cada movimiento. Me puse de perro mientras él me embestía desde atrás, sus manos apretándome las nalgas como si fueran suyas. Cuando me puse en posición de vaquera, sus gemidos eran música para mis oídos, y cuando se vino en mi cara, fue el clímax perfecto. ¡Qué forma de follar!