Lana Violet se rinde a la polla negra de Jack Nappier
Jack Nappier no pudo evitar fijarse en Lana Violet desde el primer día, con esa falda ajustada y las medias que le marcaban el culo redondo como un melón maduro. Cada vez que ella pasaba rozando su escritorio, dejaba caer el bolso justo frente a él, o le mandaba fotos de su coño rosado con los dedos bien abiertos. Sabía que lo estaba provocando, pero él aguantó hasta que una tarde, al verla inclinada sobre la fotocopiadora, no resistió más. Le levantó la falda de un tirón, le bajó las bragas y le metió la polla entera de golpe, haciendo que gritara de placer. Lana Violet, que creía tener el control, ahora solo podía gemir mientras él la empotraba contra la máquina, sintiendo cómo cada embestida le rozaba el cuello del útero. Las tetas le rebotaban con cada movimiento, y el sudor le resbalaba por la espalda mientras Jack le agarraba el culo con fuerza, marcándole los dedos en la piel. Lana Violet no podía creer lo grande que era, cómo la estiraba sin piedad, pero lo que más la excitaba era que él sabía exactamente cómo volverla loca. Cuando por fin se corrió, con la polla palpitando dentro de ella, Lana Violet solo podía pensar en que nunca había sentido algo así, y que Jack Nappier era el único que podía darle lo que necesitaba.