Comiendo culo a mi hermanastra en un arrebato de lujuria
Arrodillada frente a ella, no podía creer lo que estaba a punto de hacer. Comiendo culo a mi hermanastra Kimmi, sentí su piel suave bajo mis labios mientras sus gemidos se hacían más fuertes. Al principio fue un juego, pero cuando sus nalgas perfectas se apretaron contra mi cara, supe que no podía parar. Katty Blake, mi otra compañera de lujuria, nos observaba con los ojos brillantes, tocándose mientras yo hundía la lengua entre esos cachetes redondos. Kimmi se retorcía, sus muslos temblando, y cuando le aparté el tanga para lamerla también, gritó como si le hubieran dado corriente. En más de 15 minutos de escena, pasamos de lamidas tímidas a empotrarle los dedos en el coño mojado, sus fluidos brillando en mi barbilla. Lo más sorprendente fue descubrir que a Kimmi le encantaba que le chuparan el clítoris mientras le metía un dedo en el culo, algo que nunca había probado antes. Al final, sus gemidos se volvieron tan intensos que casi no podía respirar, y cuando se corrió, sus jugos me empaparon la cara. Quedó un rastro brillante de saliva en su nalga izquierda, justo donde había hundido los dientes.