Madrastra culona follando con el hijastro en el sofá
La sala estaba en penumbra, solo la luz del atardecer se filtraba por las cortinas mientras yo me movía frente al espejo ajustando el corsé que apenas contenía mis tetas grandes. Sabía que él me miraba desde el pasillo, así que me agaché lentamente para que mi culo enorme quedara a su altura, marcando bien el tanga que apenas cubría mi coño peludo. Llevaba semanas provocándolo, mandándole fotos de mi cuerpo curvilíneo y rozándome contra él cuando pasábamos por el mismo espacio. Esa tarde, cuando me vio arrodillada limpiando el suelo con el culo en pompa, RiderQueen no aguantó más y me agarró del pelo para empujarme contra el sofá. Me encanta cómo me trata como su puta personal, hundiendo su polla gigante en mi coño mojado mientras gimo como una perra en celo. Me volteó para empotrarme por detrás, agarrándome de las caderas para clavarme hasta el fondo cada vez que mi culo gordo chocaba contra sus pelotas. Sentí cómo se corría dentro de mí, llenándome de leche caliente mientras yo apretaba los músculos para sacarle hasta la última gota. Cuando terminó, me miró con esa sonrisa de satisfacción y me dijo: 'Ahora entiendo por qué tu marido siempre tiene que viajar por trabajo, mamacita'.