Octavia y la puta que no aguanta más verga
Octavia llegó con esa blusa ajustada que le marcaba las tetas como si fueran dos sandías maduras y un shorts tan corto que parecía que se lo habían arrancado con los dientes. La otra, con su polla bien dura bajo un body de cuero negro, no pudo resistirse ni un segundo más al verla lamerse los labios mientras se retorcía el pelo entre los dedos. Sin aviso, la agarró de la nuca y le metió la verga hasta la garganta, ahogándola con sus gemidos de puta necesitada que ya tenía el coño empapado y chorreando por las piernas. Octavia, lejos de quejarse, se dejó empotrar contra la pared mientras le chupaba las pelotas con avidez, notando cómo el sabor salado de su leche le llenaba la boca. La otra, sin piedad, le clavó los dedos en los muslos para abrirle más las piernas y le escupió en el culo antes de meterle dos dedos gruesos que la hicieron gritar como una posesa. Entre suspiros y gruñidos, la polla le recorrió el cuerpo entero, desde el cuello hasta el coño, dejando un rastro de babas y sudor que brillaba bajo la luz tenue. Cuando por fin le empaló el coño con fuerza, Octavia se corrió en segundos, temblando como un flan mientras le chorreaba el líquido por los muslos, empapándole los zapatos de tacón. La otra, sin perder tiempo, le agarró la cabeza y le llenó la boca de leche espesa, obligándola a tragar cada gota mientras le sobaba las tetas duras que le rebotaban con cada embestida. El cuarto olía a sexo sucio, a sudor y a corrida reciente, y el sonido de los cuerpos chocando contra la madera era música para sus oídos. La puta sumisa no dejó de gemir ni un segundo, suplicando más polla dentro de su boca y su coño, mientras la otra no tenía piedad y la usaba como un juguete, cambiando de postura cada vez que sentía que iba a correrse. El final llegó cuando la polla la atravesó de lado a lado, dejándole el coño destrozado pero satisfecho, con Octavia jadeando y la otra escupiendo los últimos restos de leche en su cara antes de caer rendida sobre el sofá, completamente agotada y con la ropa hecha trizas.