Universitaria colombiana se masturba con las piernas abiertas
La chica recién llegada de la universidad se quitó la ropa en su habitación, sintiendo cómo el calor le subía por el cuerpo al pensar en las miradas que le echaban los chicos en el campus. Sus dedos temblorosos bajaron hasta su coño húmedo, separando los labios bien mojados mientras gemía suavecito al rozar su clítoris hinchado. Con la otra mano apretó sus tetas firmes, pellizcando los pezones duros mientras imaginaba una polla grande entrando por detrás, embistiendo con fuerza hasta hacerla gritar. Sus caderas se movían al ritmo de sus dedos, sintiendo cómo el placer le recorría la espalda cada vez que se hundía más profundo en su carne caliente. El sonido de sus jugos al chocar con sus dedos la excitaba aún más, y no pudo evitar morderse el labio al imaginar que alguien la miraba desde la puerta, observando cómo se corría sola. Sus muslos temblaron cuando el orgasmo la golpeó, arqueando la espalda mientras su coño palpitaba alrededor de sus dedos, sintiendo cada espasmo como una descarga eléctrica. Se quedó jadeando, con el cuerpo sudado y el corazón a mil, sabiendo que la próxima vez no se conformaría con solo sus manos. Quería una polla de verdad, una que la llenara por completo y la hiciera gritar hasta que no le quedara voz.