Ex novia regresa y se sienta a cabalgarme la verga
Tres meses sin saber de ella y ahora vuelve con ese culazo respingón apretándome la puerta de mi casa. La muy zorra ni me dejó hablar, se quitó el vestido de un tirón y se lanzó sobre mi polla como una perra en celo. Con las tetas rebotando en cada embestida y los labios entreabiertos soltando gemidos que me ponían más duro que el mármol de la mesa donde la empotré sin piedad. Le agarré el pelo y le metí la verga hasta la garganta, ahogándola con mis huevos mientras ella se masturbaba el coño empapado con la otra mano. La muy puta no paraba de gritar que me quería adentro, que le hiciera pedazos el culo, así que la giré de espaldas y le clavé la polla hasta las entrañas, sintiendo cómo su coño me tragaba entero con cada envite brutal. La azoté en las nalgas mientras le susurraba cosas sucias al oído, y ella se retorcía como una posesa, con la cara roja y el maquillaje corrido por el sudor y las lágrimas de placer. Cuando por fin se corrió, noté cómo su coño se contraía alrededor de mi verga, ordeñándome hasta dejarme seco, pero ni así le di tregua: la seguí empalándola contra la pared, con las piernas en alto y el culo abierto para mí, hasta que los dos quedamos exhaustos y cubiertos de leche pegajosa por todas partes. La muy guarra se quedó dormida encima de mí, con mi semen escurriéndose entre sus muslos, y yo solo podía sonreír sabiendo que esta noche no iba a dormir ni un segundo.