La roommate caliente juega con tu polla dura por la mañana
La vecina de al lado, esa puta rubia de tetas grandes y culo redondo, siempre andaba en ropa interior ajustada, pero hoy se pasó de la raya cuando entró a tu cuarto sin avisar y vio tu verga bien dura. Se mordió el labio al ver el bulto en tus calzoncillos, y sin decir nada, se acercó y empezó a frotar su coño mojado contra tu pierna mientras te miraba con ojos de puta hambrienta. Sus manos ágiles bajaron tu ropa interior y agarraron tu polla con fuerza, gimiendo al sentir lo gruesa que estaba, y comenzó a masturbarte con movimientos lentos pero firmes, apretando sus tetas contra tu pecho. No aguantaste más y la empujaste contra la pared, levantando su falda para descubrir que no llevaba tanga, solo un coño peludo y jugoso que gritaba por ser follado. La penetraste de una sola embestida, sintiendo cómo su concha caliente apretaba tu verga, y ella empezó a gemir como una perra en celo, pidiendo más fuerte y más rápido. Sus uñas se clavaron en tu espalda mientras te movías dentro de ella, sintiendo cómo su coño se contraía con cada empujón, hasta que por fin te corriste dentro de su puta concha, llenándola de leche caliente. Se dejó caer al suelo, jadeando, con el coño chorreando tu semen, y te miró con una sonrisa de satisfacción, sabiendo que esto no había terminado.