Nikole Nash se folla a un guardia de seguridad en el almacén
Aproveché que Nikole Nash entró a hurtadillas para robar, pero en vez de detenerla, la agarré por la cintura y la empujé contra la pared. Su respiración se aceleró cuando le susurré al oído que podía delatarla o hacerla gritar de otra manera. Mis manos ya le apretaban los pechos pequeños mientras ella gemía, mordiéndose el labio para no hacer ruido. Le bajé los pantalones con un tirón y vi su coño mojado brillando bajo la luz de emergencia. Sin perder tiempo, la giré y la puse de rodillas, metiéndole la polla hasta que sus caderas chocaron contra mí. Ella aguantó los gemidos, pero no pudo evitar soltar un quejido cuando le di una nalgada fuerte. Escuché pasos afuera y le tapé la boca con una mano mientras la embestía más rápido, sintiendo cómo su culo apretado me apretaba con cada movimiento. Nikole Nash se corrió en silencio, temblando, y yo me saqué justo a tiempo para correrme sobre su espalda, manchando su ropa mientras contenía el aliento. El riesgo de que nos descubrieran hizo que todo fuera más intenso, y cuando los pasos se alejaron, supe que esto no terminaría ahí.