Hija provocadora follando con su padrastro en vacaciones
La cabaña de madera crujía con el calor del mediodía cuando decidí que ya era suficiente. Llevaba días vistiéndome con esas minifaldas que sabía que le volvían loco a Quinton, mi padrastro, mientras fingía no darme cuenta de cómo se le endurecía la polla cada vez que me agachaba a recoger algo. ¿Te imaginas su cara cuando por fin me atreví a mandarle una foto de mi culo en tanga? Esa tarde, mientras todos dormían la siesta, me colé en su habitación con la excusa de buscar un libro. '¿Seguro que no quieres algo más que leer, papi?', le susurré mientras me desabrochaba el top. No hizo falta más. Me empujó contra la pared y me arrancó las bragas de un tirón, hundiendo sus dedos en mi coño mojado antes de que pudiera gemir. 'Te lo mereces, zorra', gruñó mientras me giraba y me empotraba contra el colchón. La polla de Quinton me destrozó el culo en perro, cada embestida más profunda que la anterior, hasta que sentí cómo se corría dentro de mí con un rugido. Después me montó a horcajadas, agarrándome de las tetas pequeñas mientras yo rebotaba sobre él, chorreando su semen por las piernas. '¿Crees que tu madre se enterará de lo puta que eres?', me preguntó mientras me limpiaba con su camisa.