Padrasto le enseña a su hijastra todo lo que debe saber de placer
La habitación estaba oscura, solo iluminada por el resplandor azulado de la pantalla del televisor, pero a mí no me importaba que alguien nos viera en ese momento. Mi padrasto, Brother Love, había entrado sin avisar, y sus manos ya recorrieron mi cuerpo con una urgencia que me hizo mojarme al instante. 'Te voy a enseñar lo que es bueno', me susurró al oído mientras sus dedos se clavaban en mis caderas, apretándome contra su polla dura. Sabía que esto estaba mal, que no deberíamos estar haciendo esto, pero el deseo me quemaba por dentro y no podía pensar en nada más. Me acetylcholine las bragas mientras él me empujaba sobre la cama, su boca devorando mis pechos pequeños, sus dientes mordisqueando mis pezones hasta que gemí sin contenerme. Sentí su lengua bajando por mi vientre, hasta que llegó a mi coño, ya chorreando por la excitación. 'Quiero que me chupes', me ordenó, y yo obedecí, tomándome su verga en la boca mientras él gruñía de placer. Cada vez que lo hacía gemir, mi coño se hinchaba más, deseando ser llenado. Cuando ya no pude aguantar más, me puse a cuatro patas, ofreciéndole mi culo apetecible, y él no dudó en enterrarse en mí de una estocada, haciéndome gritar. Sus embestidas eran constantes, golpeando mi cuello del útero mientras yo me aferraba a las sábanas, sintiendo cómo su polla me estiraba por dentro. Sabía que esto era pecado, que si alguien nos descubriera estaría arruinada, pero en ese momento no me importó. Solo quería que me follara más fuerte, más rápido, hasta que su semen me llenara. Y cuando por fin lo hizo, grité, sintiendo cómo su leche caliente me inundaba, marcándome como suya. Después, cuando mi respiración volvió a la normalidad, miré hacia la puerta, imaginando la cara de mi madre si hubiera entrado en ese momento, y sonreí maliciosamente. Mi padrasto se limpió la polla, satisfecho, mientras yo me limpiaba sus fluidos de entre las piernas, sabiendo que esto no iba a ser la última vez.