Niko Springs se exhibe en la ducha con su culito perfecto
Esa mañana, el vapor de la ducha empañaba el espejo mientras yo me enjabonaba, pero no era el jabón lo que me ponía duro. Niko Springs entró con su cuerpo esbelto y ese culo redondo que me había estado provocando toda la semana: fotos en ropa interior ajustada, rozándose contra mí en la cocina, susurrándome al oído en la cama. Sabía que estaba jugando conmigo, y yo ya no aguantaba más. Lo empujé contra los azulejos fríos, mi polla dura como una roca presionando su espalda mientras mis manos agarraban sus caderas. Sus gemidos resonaban en el baño cuando le separé las nalgas y le metí un dedo, sintiendo lo mojado que estaba. 'Te gusta que te toque así, ¿verdad, putita?', le susurré al oído mientras mi verga rozaba su entrada. No esperé su respuesta: de una estocada, me hundí hasta las pelotas, haciendo que gritara y se aferrara a las paredes. El agua caía sobre nosotros mientras lo embestía sin piedad, sintiendo cómo su culo apretado me envolvía. Cada vez que me retiraba, él empujaba hacia atrás, pidiendo más, y yo se lo daba con fuerza, escuchando el sonido húmedo de mi polla entrando y saliendo. En más de 11 minutos de escena, lo hice correrse dos veces, su leche blanca mezclándose con el agua que se escurría por sus piernas. Cuando terminé, mi semen le goteaba por los muslos, y su cuerpo aún temblaba contra la pared.