Melody descubre el placer oculto con su madrastra
—'Nunca pensé que tu coño supiera tan bien'— susurró Dee Williams mientras su lengua trazaba círculos alrededor del clítoris de Melody, que temblaba bajo su toque. La chica pequeña, con su culo redondo y su piel suave, nunca imaginó que su madrastra la haría gemir así, con los dedos hundidos en su pelo corto mientras la devoraba como una puta hambrienta. Melody arqueó la espalda cuando sintió los labios de Dee chupando su pussy rasurada, mojada hasta el punto de que los muslos le temblaban. —'Eres más puta de lo que creí'— gruñó Dee, separándole las nalgas para lamerla desde atrás, haciendo que Melody gritara al sentir su lengua en el ano. La sorpresa la dejó sin aliento cuando Dee le metió dos dedos de golpe, curvándolos para rozar ese punto que la hacía ver estrellas. —'No sabía que te gustara tan duro'— jadeó Melody, pero Dee solo sonrió, empotrándola contra el sofá para montarla a horcajadas, sus tetas grandes rebotando mientras se frotaba contra su cara. Melody, con los ojos vidriosos, le arrancó el tanga y hundió su boca en el coño depilado de su madrastra, chupando con desesperación. —'Así, puta, hazme correrme'— ordenó Dee, y Melody obedeció, lamiendo sin piedad hasta que el cuerpo de su madrastra se tensó y un chorro caliente le llenó la boca. —'Ahora te toca a ti'— susurró Dee, empujándola contra la pared y metiéndole la mano entre las piernas. Melody gritó cuando los dedos de Dee la penetraron con fuerza, follándola contra el muro hasta que el orgasmo la dejó temblando. —'¿Ves? Sabía que eras una puta como yo'— rió Dee, limpiándose los labios mojados.