Rachael Cavalli descubre el secreto de Chanel Camryn
—No sabes lo que te perdiste— me susurró Chanel Camryn mientras se mordía el labio, y en ese momento supe que algo raro pasaba. Llevaba días notando que mi hijastra, esa rubia de culo redondo y tetas naturales, andaba más callada de lo normal. Cuando la encontré llorando en el sofá, con el tanga empapado y los muslos temblando, no pude resistirme a preguntar. —¿Qué te hizo ese imbécil?— le dije mientras le acariciaba el pelo castaño, pero ella solo gimió y se arqueó hacia mí, como pidiendo más. Fue entonces que noté lo mojada que estaba, su coño rosado brillando entre los labios hinchados. —Nadie me hace sentir como tú— confesó, y en ese instante mi mano se deslizó hasta su raja, sintiendo cómo sus jugos calientes se derramaban al tocarla. —Eres una zorra cachonda— le dije mientras metía dos dedos de golpe, y ella gritó, agarrándome la muñeca para que no parara. —Más fuerte, mamá— gimió, y entonces entendí que Chanel no quería consuelo, quería que la follara como la puta que era. Saqué los dedos cubiertos de su miel y los llevé a su boca, obligándola a chuparlos mientras me bajaba el vestido, dejando al aire mis tetas grandes y duras. —Chúpame las tetas— le ordené, y ella obedeció, lamiendo mis pezones como una perra en celo. Pero lo que no esperaba era que, al empujarla contra el sofá y separarle las nalgas, descubriera que su culo peludo estaba temblando de excitación. —Te encanta que te den por el culo, ¿verdad?— le dije mientras escupía en su agujero, y ella solo asintió, mordiéndose el labio. —Sí, mamá, métemela— suplicó, y entonces le clavé la lengua en el ano, saboreando su sabor salado mientras ella gemía como una loca. —Eres una sucia— le dije, y ella solo gritó más fuerte cuando le metí tres dedos en el coño mientras le lamía el culo. —Me voy a correr— chilló, y en ese momento sentí cómo su jugo caliente me bañaba la mano. —Eres una puta— le dije, y ella solo sonrió, con los ojos vidriosos de placer. —Sí, mamá, soy tu puta— respondió, y en ese instante supe que esto no acabaría ahí.