Masaje con final feliz para un marido fiel
La sala está en penumbras, solo la luz tenue de las velas ilumina el aceite tibio que brilla sobre la piel de ella. Blake Blossom desliza sus manos expertas por la espalda del marido, pero cada roce esconde un deseo prohibido. Él gime cuando sus dedos se acercan demasiado al culo, y ella susurra que esto es solo un masaje con final feliz, aunque ambos saben que van más allá. Las manos de Blake se vuelven audaces, apretando los muslos mientras él se pone duro bajo la toalla. Cuando por fin se atreve a tocarle la polla, él arquea la espalda y gruñe, pero no la detiene. La boca de ella se cierra sobre el glande, chupando con una lentitud que lo vuelve loco, mientras sus dedos masajean las pelotas hinchadas. Él la agarra del pelo, empujando su cabeza hacia abajo, pero ella se resiste, disfrutando de torturarlo. El marido jadea que esto está mal, pero su polla late con cada lamida, y cuando Blake se sube encima, hundiéndolo en su coño mojado, ya no hay vuelta atrás. Ella cabalga con movimientos lentos, sintiendo cómo él se clava hasta el fondo, y cuando él le agarra las tetas con fuerza, ella gime que es una puta por hacerlo, pero no puede parar. La corrida llega sin aviso, él se corre dentro de ella con un gemido ronco, y Blake se limpia con un suspiro, mirándolo a los ojos mientras dice: 'Feliz cumpleaños, cariño, ¿quién necesita un pastel cuando tienes esto?'