Ladrón negro la empotra por robar dos veces
Agarrándola contra la pared, Brian Omally le sube el vestido mientras Tori Montana gime con la polla rozando su coño mojado. Llevaban días mirándose en la tienda, intercambiando sonrisas cargadas de tensión, hasta que ella robó otra vez y él la atrapó. Ahora, con las manos en la pared, siente cómo él le separa las nalgas para hundirle la verga de una estocada. Ella grita cuando la punta le roza el cuello del útero, pero no pide que pare. Sus muslos tiemblan al sentir cómo él la penetra con fuerza, sacando y metiendo sin piedad. La saliva le escurre por la barbilla mientras chupa su cuello, mordisqueando la piel sudorosa. Cada embestida la acerca más al orgasmo, hasta que sus paredes vaginales se contraen alrededor de su polla. Él la gira bruscamente, colocándola de rodillas en el suelo mientras le agarra el pelo para follársela por detrás. El sonido de sus cuerpos chocando resuena en el almacén vacío, mezclado con los gemidos ahogados de ella. Cuando él se corre dentro, ella siente el calor inundándola y piensa que nunca quiso que esto terminara.